3 detalles que la gente ha pasado por alto en edificios icónicos de Madrid Cundinamarca
- Javier Hernandez Alonso
- 23 feb 2023
- 2 Min. de lectura

Madrid crece a pasos agigantados, por esta razón ( y muchas otras), es normal perderse en la cotidianidad, incluso, es normal que ignoremos aquello que ha pertenecido a la historia o la identidad del municipio.
El día a día nos absorbe de tal modo que ignoramos detalles simples de la vida, cosas que están frente a nosotros de manera sutil, e incluso mensajes que están para recordarnos el paso del tiempo, y la historia misma, y son estos, los que le dan el toque mágico al municipio.
1. El rostro de la Iglesia
Convertido en toda una leyenda urbana, el famoso rostro esculpido en la parte superior de la fachada de la iglesia fue por varios años motivo de intriga y curiosidad por parte de los madrileños.
Aunque fue removido hace poco por un sacerdote local, todavía se alcanza a distinguir una pequeña silueta de lo que en su tiempo llegó a ser.
Por suerte, aún hay fotografías de aquel rostro, cuyo significado es incierto.
¿Para usted que podría significar? ¿Dios? ¿El diablo?

2. "Aquí Terminan las Vanidades del Mundo" - Cementerio Municipal
Debido a los cambios que ha sufrido la fachada de la entrada del cementerio, no se puede observar esta frase, pero, debajo de la actual entrada, se encuentra escondida lo que fue en su momento la bienvenida a los visitantes del sitio.
Un recuerdo que saludaba a cualquiera que ingresara al cementerio.
Hoy día solo podemos observar la cruz en la punta, sin embargo, cada vez que vayamos al cementerio, es bueno recordar que la frase sigue ahí, escondida entre la construcción.

3. Huella de un bebé - Museo La Herrera
Anteriormente conocido como la Casa Quijano, hoy día, el museo municipal ,llamado museo "La Herrera", es un sitio lleno de misterio y curiosidades, pues varias personas han afirmado haber tenido experiencias extrañas en el lugar.
Del museo se pueden contar muchas historias, pero, muchos de sus visitantes, nunca miran el suelo, y ahí es donde se esconde, frente a todos en el patio interno, la huella de un infante, del cual se desconoce su identidad, pero dejó su marca para siempre.
Cabe destacar que una lápida ( también de un niño) fue encontrada guardada en el museo mucho antes de ser utilizado para este medio.

¿Conocías algunos de estos detalles?
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